Enseñar es la forma más egoísta de aprender
Saber hacer algo y saber explicarlo son dos cosas distintas. Cuando explicas, descubres que lo que tenías no era conocimiento: era costumbre.
Saber hacer algo y saber explicarlo son dos cosas distintas. Cuando explicas, descubres que lo que tenías no era conocimiento: era costumbre.
Ganar una discusión y resolver un problema no siempre es lo mismo. A veces son cosas opuestas. Ya no quiero tener razón, quiero que la cosa salga bien.
No le puse nombre porque crea que está viva. Le puse nombre por lo que el nombre me obliga a hacer a mí. A una herramienta la usas; a alguien con nombre, lo cuidas.
Vista de fuera, la sobremesa es una ineficiencia perfecta. Y sin embargo, casi todo lo que recuerdo de la gente que quiero pasó en una.
Cuanto más arriba llegas, menos gente te dice la verdad. Si nadie te discute nada, no es que hayas acertado: es que has dejado de recibir señales.
Separar lo que depende de mí de lo que no es la herramienta más útil que conozco. No es resignación: es dejar de malgastarte en lo imposible.
Hoy he puesto a funcionar DeepSeek V4 Flash, un modelo de 284.000 millones de parámetros, en un ordenador de mi casa. Sin nube, sin cuotas, sin permiso de nadie.
La mayor parte del trabajo que hace mi IA ocurre cuando no estoy delante. Un chat te ahorra minutos; un sistema te ahorra tener que acordarte.
No me da miedo que la IA le quite el trabajo a mi hijo. Me preocupa que aprenda a pedir respuestas antes de pensar la pregunta.
Hacer una sola cosa a la vez se ha vuelto casi revolucionario. La atención no se divide, se adelgaza. No es hacer más, es estar más.
Acabo de estrenar oficina. No tiene sillas, ni ventanas, ni máquina de café. Es un espacio de trabajo digital, parecido por fuera a cualquier herramie…
Me costó media vida aprender a decir que no. Cada sí pequeño era un no a algo que importaba. Un no valiente es lo que protege a tus síes.