Puentes que se construyen andando

El II Foro Puentes de Esperanza reunió a más de cien profesionales para abordar estrategias integradas en enfermedades raras. Un puente entre investigación y clínica que se construye con cada ponencia, cada debate y cada mano tendida.

Javier Garcia Pellicer
1 min read
Puentes que se construyen andando

Mientras escribo estas líneas, el sol de enero se cuela por los ventanales del Palau de les Arts. Acaba de terminar el II Foro Puentes de Esperanza, y me apetece plasmar lo que he vivido estas dos jornadas antes de que el día a día lo difumine. Porque hay experiencias que merecen ser capturadas en caliente, con la emoción aún intacta.

Hace exactamente un año, cuando escribí ¿Te vienes al I Foro Puentes de Esperanza?, te invitaba a la primera edición de este foro que nacía con vocación de dejar huella. Hoy puedo decirte que la huella se ha convertido en camino. Y el camino, en puente.

No voy a mentirte. Organizar un evento de esta magnitud agota. Son meses de preparación, de llamadas, de ajustes de última hora, de horas revisando programas y confirmando ponentes. Pero cuando ves el resultado, cuando sientes la energía de más de cien profesionales reunidos en torno a algo que importa de verdad, todo cobra sentido. Como decía en aquella entrada sobre que Son las acciones las que expresan y construyen las prioridades, lo que hacemos habla más alto que lo que decimos. Y este foro es precisamente eso: acción.

En mis próximas tres entradas, que voy a hacer seguidas estos días, te detallaré cada mesa, detallando lo contado en cada una de ellas.

Pero hay algo que me ronda la cabeza mientras cierro esta entrada. Algo que tiene que ver con por qué hacemos lo que hacemos. Porque las enfermedades raras no son raras para quienes las padecen. Son su vida cotidiana, su lucha diaria, su esperanza permanente de que alguien, en algún laboratorio o en algún servicio de farmacia, esté trabajando para ellos.

Este foro nació con la vocación de ser un puente. Un puente entre la investigación y la clínica. Entre los profesionales y los pacientes. Entre lo que sabemos y lo que aún nos queda por descubrir. Un puente que se construye andando, con cada ponencia, con cada debate, con cada mano tendida.

Y después de estas dos jornadas, puedo deciros que el puente aguanta. Que la esperanza tiene cimientos.

Nos vemos en el III Foro.