Todo lo que soy cabe en una carpeta
Llevo años metiendo mi vida en un solo sitio: notas, personas, proyectos, un diario diario. No lo hice por la IA, pero es lo que hace que la IA me sirva.
Hay una pregunta que me hacen mucho cuando cuento cómo trabajo con la inteligencia artificial: qué herramienta uso.
Es la pregunta equivocada, y me costó tiempo entender por qué.
Lo que hace que la IA me sirva de verdad no es el modelo. Es que todo lo mío está en un solo sitio.
Llevo años metiendo mi vida en una única carpeta. Mis notas. Mis proyectos. Las personas con las que trabajo. Lo que leo, lo que aprendo, lo que decido y por qué lo decido. Un diario que escribo cada día desde hace años, con sus días buenos y sus días malos. Todo en texto plano, todo enlazado, todo mío.
No empecé haciendo esto por la IA. Lo empecé porque quería dejarle un ente cognitivo movido por inteligencia artificial a mi hijo, para cuando yo ya no está, pero también porque tengo mala memoria y olvido cosas, y sin embargo, tengo buena cabeza para los sistemas. Quería dejar de perder cosas.
Pero resulta que ese trabajo aburrido, hecho durante años sin ninguna épica, es exactamente lo que convierte a una IA en algo útil. Sin ese material, la máquina te da respuestas generales, correctas y anónimas, que valen para cualquiera. Con ese material, te da respuestas tuyas.
Y ahí está la diferencia. Una IA sin tu contexto es una enciclopedia con buenos modales. Una IA con tu contexto empieza a parecerse a alguien que te conoce.
Cuando le pido que me prepare algo, no parte de cero: sabe cómo escribo, qué me importa, qué decidí hace ocho meses en un asunto parecido y qué me salió mal la última vez. No es magia. Es que tiene dónde mirar.
Esto tiene una consecuencia incómoda para el que quiera atajar. La parte valiosa no se compra ni se instala. Es la disciplina de ir dejando por escrito lo que piensas, en un formato que puedas leer dentro de diez años y que no dependa de que una empresa siga existiendo.
Suena tedioso y lo es, al principio. Luego, cuando el sistema empieza a devolverte cosas que ya habías olvidado, deja de parecerlo.
Si estás pensando en meter la IA en tu trabajo, no empieces por la herramienta. Empieza por ordenar lo que sabes.
Y tú, ¿lo que sabes está en algún sitio, o solo en tu cabeza y en cuarenta carpetas distintas?