Mi IA no está para contestar preguntas
La mayor parte del trabajo que hace mi IA ocurre cuando no estoy delante. Un chat te ahorra minutos; un sistema te ahorra tener que acordarte.
Cuando cuento que uso inteligencia artificial todos los días, casi todo el mundo imagina lo mismo: a mí escribiéndole preguntas a un chat y leyendo respuestas.
No es eso. O, al menos, hace tiempo que dejó de ser solo eso.
La mayor parte del trabajo que hace mi IA ocurre cuando yo no estoy delante.
Mientras duermo hay tareas que se ejecutan solas. Un sistema que barre mi correo y me dice qué he prometido y a quién. Otro que revisa mis proyectos y me señala cuáles llevan semanas parados. Otro que recoge lo que voy escribiendo y lo deja ordenado donde toca. Este blog, sin ir más lejos, lo escribo yo a partir de ideas propias o de mi inteligencia artificial, aunque también a veces me ayuda a desarrollar contenidos, pero se programa y se mide prácticamente solo.
Yo no le pregunto a la máquina. La máquina hace.
Esa es la diferencia que casi nadie ve, y es la que lo cambia todo. Un chat te ahorra minutos: te resume un texto, te redacta un correo. Está bien, pero es un ayudante al que tienes que ir a buscar. Un sistema te ahorra algo más caro: la obligación de acordarte. Trabaja aunque tú te olvides, aunque estés de vacaciones, aunque tengas un mal día.
Y ahí está el asunto. Lo que de verdad nos agota no es hacer las cosas. Es tener que llevarlas todas en la cabeza.
Montar esto no ha consistido en comprar nada. Ha consistido, sobre todo, en escribir con mucho cuidado lo que quiero que pase: explicarle a la máquina qué debe hacer, cuándo, con qué criterio y qué no debe tocar nunca. Y después corregirla. Muchas veces.
Se parece bastante a formar a alguien. Al principio cuesta más que hacerlo tú. Luego, un día, dejas de tener que estar.
No te cuento esto para que te compres nada. Te lo cuento porque mucha gente está usando una herramienta enorme para recados pequeños, y ni siquiera sabe que hay otra puerta.
La pregunta no es qué le puedes preguntar a una IA. Es qué parte de tu trabajo no debería depender de que tú te acuerdes.
Y tú, ¿la usas para que te conteste, o para que trabaje?