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Claude Cowork. Cuando la IA trabaja contigo, no para ti.

Javier Garcia Pellicer
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Claude Cowork. Cuando la IA trabaja contigo, no para ti.

Hay herramientas que usas, y herramientas que te acompañan. Claude Cowork pertenece, sin duda, a la segunda categoría.

Llevo unas horas probándola, y tengo esa sensación que tanto me gusta, esa que ya te he contado otras veces: la emoción de la primera vez. Esa mezcla de curiosidad, asombro y ganas de explorar que siento cada vez que algo nuevo promete cambiar la forma en la que trabajo.

Claude Cowork es la nueva funcionalidad de Anthropic que transforma a Claude en algo más que un asistente al que le haces preguntas. Es, literalmente, un compañero de trabajo. Y no lo digo como metáfora de marketing. Lo digo porque, por primera vez, siento que una IA entiende el concepto de trabajar juntos en lugar de trabajar para mí.

¿En qué se traduce esto? Pues en que Claude Cowork tiene acceso a mi ordenador. Puede leer y crear archivos, navegar por carpetas, ejecutar código, acceder a internet, e incluso interactuar con el navegador. Y todo ello desde una interfaz de escritorio de Claude que, para mí, ya se ha convertido en indispensable.

Pero lo verdaderamente revolucionario no es lo que puede hacer, sino cómo lo hace. No es una IA que ejecuta órdenes ciegamente. Es una IA que colabora, que pregunta cuando tiene dudas, que te muestra su proceso, que te pide permiso antes de actuar. En definitiva, que trabaja contigo.

Y aquí es donde conecta con algo que llevo tiempo defendiendo: la IA no va de copiar y pegar, ni de delegar. Va de sinergia colaborativa. Va de que tú aportas el criterio, la visión, el contexto, y la IA aporta la capacidad de ejecución, la velocidad, la precisión. Juntos, conseguimos ese Deep Work del que tanto hablo, ese trabajo profundo y de calidad que antes requería horas y ahora se consigue en minutos.

Y no solo eso. Claude Cowork me permite conectar con mis herramientas favoritas. Puedo darle acceso a mi carpeta de Obsidian, donde vive mi cerebro digital, y pedirle que analice, organice o transforme información. Puedo pedirle que me ayude a preparar una presentación, un documento, o incluso que investigue algo en internet mientras yo sigo con otra tarea. Es como tener a un compañero de trabajo incansable, siempre disponible, y sin ego.

Pero, ojo, y esto es importante: Claude Cowork no reemplaza mi criterio. Lo amplifica. Sigo siendo yo quien decide qué hacer, cómo hacerlo y para qué. La IA es una herramienta poderosísima, pero el timón sigue en mis manos. Y así debe ser.

Porque, como ya te dije en su día citando a Senén Barro, la clave está en innovar con IA, no en delegar en ella. Y Claude Cowork es, posiblemente, la herramienta que mejor encarna esa filosofía hoy en día.

¿Que aún le quedan cosas por pulir? Seguro. ¿Que habrá momentos de fricción? Probablemente. Pero esa sensación de estar ante algo que puede transformar mi forma de trabajar, de crear, de pensar… esa sensación no me la quita nadie.

Y tú, ¿estás preparada o preparado para trabajar con la IA en lugar de para ella?